Tratamientos de las varices (VI): escleroterapia

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En el artículo de hoy comentaré uno de los tratamientos más antiguos, más extendidos y sin embargo también uno de los más controvertidos: la inyección de las varices para eliminarlas, llamado esclerosis o escleroterapia.

Escleroterapia para varices

La escleroterapia consiste en la inyección de una sustancia en el interior de una vena para causar la inflamación de su pared. Esta inflamación, ayudada por la compresión de las medias elásticas, provocará que las paredes se adhieran y la vena quede cerrada y desaparezca. En esencia se trata de provocar una flebitis química.

Escleroterapia

Existen distintos fármacos y agentes que podemos emplear para la escleroterapia, y en cada país hay disponibles sólo los que autoriza la legislación vigente. Asimismo la inyección se puede hacer en forma líquida o mezclando previamente el fármaco con aire o determinados gases para transformarlo en espuma, lo cual aporta ciertas ventajas a la hora de tratar venas de determinado tamaño.

Nuevamente en el caso que nos ocupa existe una gran discrepancia de opiniones entre unos cirujanos vasculares y otros. Para unos, la escleroterapia de las grandes venas (incluida la propia vena safena interna) es un procedimiento eficaz y seguro, con el que tratan con éxito las varices. Para otros se trata de una imprudencia, puesto que este tratamiento sería eficaz y seguro en pequeñas venas (como veremos más adelante en el tratamiento de las arañas vasculares), pero en varices mayores de 2 milímetros de diámetro aumenta el riesgo de problemas potencialmente graves.

Tratamiento de varices

Varices

Los estudios comparativos de que disponemos nuevamente son de poca calidad y no nos permiten afirmar con contundencia quién está en lo cierto. Muchas veces la metodología empleada en estos estudios parece “partidista”, olvidando buscar los efectos secundarios conocidos del tratamiento, y la mayor parte de las veces están realizados por personas favorables a la escleroterapia y no neutrales, por lo que los resultados a priori no parecen fiables. De hecho, los últimos estudios comparativos entre distintas opciones de tratamiento para varices parece que muestran unos resultados desfavorables para la escleroterapia, en el sentido de que la tasa de recurrencias tras el tratamiento es mayor que en otras técnicas (o dicho de otro modo, que tras eliminar grandes varices mediante escleroterapia con espuma es más probable que vuelvan a aparecer pasado un tiempo que si éstas se han tratado con cirugía convencional o con laser, por ejemplo).

Muchos especialistas opinamos (intuitivamente y sin apoyo de la evidencia científica, como se ha dicho) que al inyectar estas sustancias en varices grandes cabe el riesgo de que parte de ellas pueda ir a parar a través de las venas comunicantes y perforantes al Sistema Venoso Profundo, lo que podría provocar una trombosis venosa profunda. También se han documentado determinados problemas a distancia tras realizar escleroterapia de grandes venas, como pequeñas embolias en la retina de los ojos, pero los estudios que presentan los partidarios de este tratamiento suelen ignorar deliberadamente estos efectos secundarios y no los buscan, lo cual levanta muchas sospechas entre los demás especialistas.

Por estas razones, y como afortunadamente disponemos en la actualidad de técnicas de tratamiento poco invasivas (que veremos en próximas entregas), la desconfianza nos impulsa a muchos a rechazar este tratamiento cuando se trata de grandes venas. Sin embargo lo empleamos con gran éxito en las arañas vasculares, como veremos a continuación.

 

Escleroterapia para arañas vasculares

Cuando hablamos de arañas vasculares distinguimos dos tipos: las varículas (más gruesas aunque siempre menores de 2mm, y de color verde-azulado) y las telangiectasias (muy finas y de color rojo vinoso). Las varículas se pueden eliminar con eficacia y seguridad mediante escleroterapia.

Tratamiento de arañas vasculares

Arañas vasculares

Como hemos indicado, la escleroterapia consiste en la inyección de un fármaco irritante en el interior de la varícula y la aplicación de compresión externa a continuación para conseguir que se cierre. Este punto es muy importante, puesto que la correcta terapia compresiva nos aumenta la probabilidad de éxito y disminuye la de aparición de efectos secundarios. La inyección ha de ser prácticamente indolora; si molesta mucho hay que avisar de inmediato al médico porque es probable que no se esté inyectando donde se debería.

Cuando la venita se cierra nos interesa que ocurra estando vacía, sin sangre en su interior (cosa que favorecemos al comprimirla). Si la varícula se ocluye llena, atrapando sangre dentro, el organismo se encargará de disolverla y eliminarla, pero este proceso puede dejar una pigmentación de color ocre en esa zona de la piel. Estas pigmentaciones ocurren por depósito de sales de hierro (procedentes de los glóbulos rojos de la sangre al ser disueltos) en la dermis: exactamente lo mismo que se hace a propósito al dibujar un tatuaje. Por lo tanto estas manchas se comportan como los tatuajes: no se van jamás (como mucho, se aclaran levemente con el paso del tiempo). Por eso es tan importante el uso adecuado de la compresión elástica.

La escleroterapia suele tener un resultado razonablemente bueno en conseguir eliminar las varículas tratadas (los resultados son variables dependiendo del fármaco empleado, la aplicación de compresión elástica, la experiencia del médico que la realiza y las características propias del paciente), aunque a veces puede ser necesario realizarla repetidamente porque con una única inyección la vena no desaparezca.

Los efectos secundarios suelen ser poco importantes, aunque este asunto en particular es aconsejable discutirlo con el médico que vaya a realizar el procedimiento porque pueden ser diferentes en función del fármaco que se vaya a utilizar. En general el que podría ser más grave es la reacción alérgica, riesgo que está presente en cualquier medicamento (y en general es muy poco frecuente en los fármacos más utilizados, especialmente el polidocanol, aunque insisto, puede variar según el que vaya a emplearse). El resto de los efectos adversos suelen ser de tipo cosmético, siendo la pigmentación de la piel el más importante, aunque en general son poco frecuentes.

Existe un efecto adverso conocido como matting, que mencionaré aquí expresamente por tratarse de un caso especial. Consiste en la aparición de telangiectasias pequeñísimas y muy cortas (1-2 mm de longitud) alrededor de la varícula que se ha esclerosado. No es muy frecuente, pero cuando ocurre es consecuencia de la pequeña inflamación ocasionada por la escleroterapia. Este tipo de pequeñas telagiectasias normalmente desaparecen por sí mismas (al menos en parte) al cabo de varios meses. Otra opción que existe sería eliminarlas mediante láser de tratamiento cutáneo.

Hay cientos de videos más o menos sensacionalistas circulando por internet al respecto. A modo de ejemplo citaré uno de ellos que me parece bastante realista, publicado por el Dr. Aécio, para ilustrar el proceso:

 

 

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Jorge Molina
El Dr. Jorge Molina es un médico español, especialista en Angiología, Cirugía Vascular y Medicina Estética. Actualmente reside en Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos), y trabaja como Consultant y Jefe de los Departamentos de Cirugía Vascular y de Cura de Herida Crónica en el hospital Healthpoint, en la Zayed Sport City de Abu Dhabi. Es autor y editor de “La Medicina hecha fácil”, una colección de textos destinados a la divulgación médica apta para todos los públicos.

 

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2 Responses to Tratamientos de las varices (VI): escleroterapia

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